En 2017 ya comentábamos una sentencia del Tribunal Supremo sobre la triste situación que viven muchos padres ante la actitud conscientemente parasitaria de sus hijos, quienes ni se esfuerzan en concluir sus estudios, ni tampoco lo hacen para ingresar en el mercado laboral.

Os dejo aquí el post

SITUACIONES DE LOS "NINIS AL CUBO": NI ESTUDIA, NI TRABAJA, NI LO INTENTA. SUPUESTOS DE RUPTURA DE…

Publicada por Abad Abogados Abogados Y Mediadores en Jueves, 7 de septiembre de 2017

 

Pues bien, parece que esto no acaba, más bien se ha convertido en una  desviación endémica de la sociedad actual de la forma de concebir el futuro de nuestros jóvenes, concibiendo a las pensiones alimenticias han buscado más de uno su forma de vida.

Son ya muchos los casos que están llegando al Tribunal Supremo con ocasión de demandas de modificación de medidas, en los que revocando en muchos casos las sentencias de los Juzgados de Instancia y de las Audiencias Provinciales, considera que debe extinguirse la obligación de prestación alimenticia cuando  el hijo o la hija tiene 30 años, viene percibiendo alimentos de su padre desde 2007, que sigue estudiando, pero que puede y debe desarrollar, como ha hecho en ocasiones, trabajos remunerados (Sentencia Sala de lo Civil del Tribunal Supremo, de 24 de mayo de 2018).

El Tribunal Supremo viene a corregir tanto a la Audiencia en tanto en cuanto, si bien es cierto que los padres tienen la obligación de prestar alimentos a los hijos, cuando estos lleguen a la mayoría de edad, dicha obligación queda diluía a «en los casos que legalmente proceda», debiendo tenerse en cuenta las circunstancias económicas y necesidades de los hijos en cada momento. Y en todo caso habrán de ser proporcionales al caudal de quien los da y de quien los recibe.

Con todo ello, y analizada la situación del caso concreto que se enjuicia, en la que la hija tiene 30 años, reciben alimentos de su padre desde hace más de 10 años, sigue estudiando con escaso aprovechamiento académico  y tiene capacidad laboral posiblemente mejor que la aquél (que percibe unos ingresos muy bajos y tiene otro hijo menor de edad), acuerda la suspensión de la obligación alimenticia, pues otra decisión supondría, en opinión del  Supremo colocarle en situación de indigencia.